“Estamos pasando hambre” era la frase que se repetía en noticieros, periódicos, columnas, redes sociales y en prácticamente cualquier espacio de comunicación en el país a los pocos días de decretarse la cuarentena total en la Región Metropolitana. Habitantes de la comuna de El Bosque en confrontación con Fuerzas Especiales de Carabineros, llenaban las imágenes de los matinales como un especie de deja vu del estallido social de Octubre. 

Al día siguiente, el estudio de diseño audiovisual y experimentación “Delight Lab” proyectaba en la Torre Telefónica la frase “Hambre” y como recuerdo de la historia política del país posterior a la dictadura…un camión intentó censurar con luz, la expresión artística de rabia y descontento.

“Hay un nivel de pobreza y hacinamiento del cual yo no tenía conciencia” declaraba Jaime Mañalich en un programa de televisión, materializando lo que se había gestando en octubre: el quiebre del  imaginario construido de progreso y desarrollo que no se ajusta a la realidad de un país que aún está muy lejos de serlo. 

Las ollas comunes se volvían a instalar como una herramienta y espacio de autogestión donde la solidaridad entre vecinos intentan superar las dificultades sociales y económicas que está trayendo la pandemia.

A 8 meses del estallido social de octubre, la dignidad aún no se hace costumbre y sectores de la derecha continúan intentando boicotear la realización del plebiscito. Hoy el ejecutivo llama al oficialismo a rechazar 46 proyectos legislativos que se encuentran en tramitación en ambas cámaras entre ellos: la suspensión de cobro de deuda hipotecaria, internet gratuito a estudiantes de sectores vulnerables, protección de fuentes de trabajo, suspensión de corte de servicios básicos y el bullado proyecto del postnatal de emergencia.

La maniobra se complementó con un anuncio del Presidente Pïñera de convocar a un grupo de expertos para analizar modificaciones a como el parlamento define la admisibilidad de un proyecto y además con una declaración pública inédita de la presidenta del Tribunal Constitucional respaldando la constitución actual y la propuesta del presidente.

¿Como se trabaja en una crisis social con una constitución que no termina de morir, y una nueva que aún no logra nacer? ¿Cuáles son los desafíos para la realización del plebiscito en medio de una pandemia?

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