“(…)En los próximos meses lo que va a ocurrir,  es una discusión muy grande que está recién partiendo, es ok, asumamos que logramos controlar la pandemia y ganamos tiempo para que llegue la vacuna, pero no podemos seguir parando la economía y por lo tanto tenemos que tomar riesgos, y esos riesgos significan que va a morir gente.”  Jose Manuel Silva, director de inversiones de LarrainVial entregaba estas palabras en una entrevista publicada en La Tercera, el mismo día que el Ministerio de Salud anunciaba que se levantaba la cuarentena en las comunas de Lo Barnechea. Vitacura. Providencia, la mitad sur de la comuna de Ñuñoa y de Santiago y una nueva cuarentena en la zona poniente de la Comuna de Puente Alto. Dos días después, Ximena Aguilera integrante del Consejo Asesor Covid-19 del Gobierno, mencionaba en una entrevista en radio DUNA: “Nosotros como Consejo Asesor no estamos en la toma de decisiones y no tenemos acceso al detalle de los datos que tiene la presidencia al tomar decisiones”.

Las palabras de la epidemióloga, refleja el sentimiento de todo el mundo académico y social, que a visto cómo durante semanas el Ministerio de Salud, ha tomado medidas poco comprensible y respaldadas en datos y antecedentes, que han mantenido bajo 7 llaves  imposibilitando a cualquiera poder hacer un juicio fundamentado de la pertinencia o no de las disminución de la cuarentena.

Con más de 7000 contagiados, y con un número de casos nuevos por día en ascenso, existen legítimas dudas respecto a los fundamentos sanitarios de las medidas del gobierno: Reducir las cuarentenas cuando se ha observado la disminución de la velocidad de contagio en las comunas y ciudades que se ha aplicado, la determinación del uso de mascarilla en población general a pesar de que la evidencia científica y las sugerencias de la OMS menciona lo contrario, la alta médica a pacientes sólo con cumplir 14 días post contagio sin necesidad de tomar un examen de PCR de descarte como sugiere organismos internacionales , y un triunfalismo producto de las bajas cifras de letalidad, cuando probablemente la justificación a esto sea un subreporte de los casos y que aún no nos encontramos en una fase más avanzada con saturación del sistema de salud.

Y es que no solamente la incoherencia de las medidas generan la desconfianza en el gobierno y el ministro, sino también porque las autoridades son las mismas que ocultaron las cifras de personas con estallido ocular y de violaciones a los derechos humanos durante las manifestaciones que se iniciaron en Octubre del año pasado. Las mismas autoridades que cuando la sociedad reclamaba reformas sociales profundas, respondieron con mayor represión, y  buscaron criminalizar y tratar de enemigos a cientos de personas que repletaron las calles para demandar un cambio en el modelo.

Toda esta desconfianza hacia el gobierno, se complementa con un empresariado que desde el inicio de la crisis intentó sociabilizar sus pérdidas pidiendo ayuda financiera al gobierno y traspasando costos a sus trabajadores a través de reducción de sus sueldos y despidos masivos. Y  que con las palabras de José Manuel Silva, se hace explícito el lobby que comenzarán a realizar al gobierno para mermar las medidas sanitaria.

La histórica complicidad entre Sebastián Piñera y los grandes grupos económicos, levanta las peores sospechas detrás de la incoherencia de las medidas adoptadas y el oscurantismo de los datos impidiendo que alguien más pueda hacer balance de las medidas. La sospecha, de que para frenar los impactos económicos terminen pagando con su salud las personas de las comunas más periféricas de Santiago, los mismos postergados de siempre.

El mundo académico y social, ha comenzado la arremetida para imponer la lógica sanitaria y la protección social de los sectores más vulnerables por sobre una maquinaria comunicacional del gobierno que busca invalidar los constamente y que pareciera estar triunfando las últimas semanas. Los sectores político de oposición organizado como se mostró en los acuerdos de propuestas económicas, se vuelve cada vez más necesario logrando superar el cuadro lamentable que se observó en el congreso y que le dío la presidencia de la cámara de diputados al oficialismo. Se necesita una unidad en la oposición,que  genere una propuesta social y económica alternativa que no permita que las lamentables palabras de un director de inversiones se vuelvan realidad. 

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