Recientemente un grupo de médicos y médicas que trabajamos en la Atención Primaria (APS) nos hemos reunido (virtualmente) para compartir reflexiones, experiencias y evidencia científica para aportar en la adaptación de la APS en la actual pandemia. Creemos que la sistematización de las experiencias locales y la evidencia existente permitirá generar insumos que puedan ser utilizados por los equipos de APS en nuestras realidades locales y fuera de ellas.

Realidad actual en los CESFAM

De acuerdo a lo que observamos, la APS así como también los Servicios de Salud en su mayoría se han enfocado en re-organizar la atención para dar respuesta a las atenciones espontáneas de morbilidades respiratorias y casos sospechosos de COVID-19.

Sin embargo, las funciones esenciales de la APS, como son la continuidad y la integralidad de los cuidados de su población a cargo han sido postergadas, así como también se ha visto amenazado el acceso para las personas que presentan condiciones de salud que no sean patologías respiratorias agudas.

Papel de otros actores

  • Al momento, existen escasos lineamientos generados específicamente para la APS. A nivel de MINSAL, se publicaron recomendaciones, sin embargo éstas no son ampliamente conocidas por los equipos y entregan orientaciones muy generales.
  • De la misma manera, otros actores que han tenido una vocería relevante como el Colegio Médico (COLMED), no han dado relevancia al rol de la APS sino más bien se han centrado en generar recomendaciones para el manejo desde una perspectiva epidemiológica y centrada en la necesidad de cuidados hospitalarios.
  • El rol de vigilancia epidemiológica que está realizando la SEREMI es insuficiente para la necesidad actual y verá con creces superada su capacidad técnica en la medida que los casos aumenten.

Rol(es) de la Atención Primaria en contexto de COVID-19

En el contexto de la pandemia, la atención primaria debería cumplir tres roles:

  1. Realizar la atención de las pacientes con enfermedad por COVID-19 de acuerdo a la necesidad de cuidado requerida. En una fase inicial esto implica la atención de los casos sospechosos y su manejo de acuerdo a las normativas actualizadas, realizar el seguimiento clínico de los casos cuyo manejo requiere cuidados ambulatorios, detección oportuna de la necesidad de hospitalización y la coordinación de esta derivación.
  2. Realizar vigilancia epidemiológica en el caso de los casos confirmados, sospechosos y contactos que se encuentren dentro de los territorios. Además de la sospecha y notificación, desde la red de APS se debería realizar la toma de muestras de examenes, educación comunitaria y verificación del cumplimiento de la las medidas de control (y la existencia de las condiciones para esto).
  3. Realizar los cuidados de salud de la población a cargo, manteniendo la continuidad de la atención, la integralidad de los cuidados, la coordinación con otros niveles de atención y sectores, así como también resguardar el acceso para la satisfacción de las necesidades en salud de la población. Esto requiere implementar estrategias que permitan realizar esta labor sin exponer a las personas a un mayor riesgo de contagio y que cautele también la salud en el contexto de la pandemia.

Para el cumplimiento de estos roles la APS requiere flexibilizarse sin perder sus funciones habituales. La teleasistencia se visualiza como una estrategia clave en esta adaptación y el uso de la tecnología para otorgar continuidad de cuidado en la comunidad. Otros elementos relevantes en eso pueden ser la reasignación de las tareas de los profesionales según las necesidades actuales, la redefinición de las poblaciones a cargo en un número más pequeño y con un equipo también más reducido, el cuestionamiento de la estructuración de la atención y de la poblacion bajo control en base a programas,  la postergación (y posterior eliminación) de las Metas Sanitarias/IAAPS y la transferencia de algunas prestaciones del hospital al CESFAM (Por ejemplo, atención paliativa, insulinización intensiva, hospitalización domiciliaria).

La crisis sanitaria desencadenada por el COVID-19 permite problematizar algunos elementos estructurales de la APS y es en este sentido una oportunidad para realizar cambios. La implementación en la contingencia de estrategias que vayan en esta dirección permitiría sentar precedentes para integrar posteriormente estas estrategias en el funcionamieto habitual de la APS.

En el contexto de los tres roles mencionados, se hace necesario avanzar en la sistematización de la información existente en estas tres líneas, de manera colaborativa, flexible y con rápida capacidad de respuesta.

Esto incluye
  1. Reunir protocolos locales que se han generado y difundir
  2. Generar y difundir las reflexiones que han surgido en torno a estos temas
  3. Sistematizar la evidencia existente respecto a las estrategias de adaptación de la APS en contexto COVID-19.
  4. Generar insumos para la toma de decisiones a nivel local en APS y sociabilizarlos en colaboración con actores relevantes como los departamentos académicos universitarios, el COLMED y la Agrupación de médicos de APS.
Asistentes a la reunión

 

  1. Camilo Becerra
  2. Carla Bertossi
  3. Beatriz Gana
  4. Alejandro Gómez
  5. Cristian González
  6. Pablo Olmos de Aguilera
  7. Juan Pablo Rubio
  8. Valentina Silva
  9. Patricio Thieme
  10. Jonathan Troncoso
  11. Valentina Silva
  12. José Zamorano

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