Existe consenso entre expertos chilenos en que el médico generalista trabajando en APS debe contar con competencias mínimas de promoción y prevención (1), mientras que en el ejercicio de un médico de familia la promoción de la salud y el bienestar forma parte de sus competencias centrales (2–4).

A nivel ministerial se espera que el médico familiar se integre a un equipo multidisciplinario y contribuya a diseñar, ejecutar y evaluar un programa de promoción en su realidad local utilizando un enfoque de efectividad basada en la evidencia disponible (3). Sin embargo, esta premisa contrasta con la concentración en labores clínicas o de gestión que usualmente tiene el médico en APS, relegando las actividades promocionales a otros integrantes del equipo. La falta de tiempo y problemas organizativos del equipo de salud han sido identificados como una barrera para la realización de actividades preventivas (5).

Es cierto, el médico es un recurso humano costoso, pero su tarea no se debe quedar solo en el box. Los gestores locales deben integrar a los médicos de familia en las acciones comunitarias de promoción y asegurar un tiempo de su actividad profesional para aquello, ya que su visión y aporte puede contribuir a repensar las actuales actividades promocionales en los Centros de Salud Familiar (CESFAM), potenciándolas en su re-diseño metodológico y evaluativo.

 

Superar el voluntarismo

Si bien la promoción de la salud está incorporada como principio en el Modelo de Atención Integral de Salud Familiar y Comunitaria (6), impresiona que en algunos CESFAM los equipos de Participación y Promoción estructuran acciones comunitarias e intervenciones  movidos por un voluntarismo de sus integrantes y en el contexto de la necesidad de cumplir con los criterios mínimos para la acreditación del MAIS.

Superar el voluntarismo, implica que profesionales y técnicos reflexionen su quehacer y complementen los deseos de aportar y trabajar con la comunidad con fundamentos teóricos que avalen sus prácticas. No se trata de desechar todo lo que se hace y no sirva, sino que de repensar las acciones actualmente en curso en el marco de los modelos teóricos del cambio y el establecimiento de indicadores conocidos y alcanzables de resultados.

 

Empoderamiento y participación

La Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SEMFYC) recomienda a los médicos no creer que son los protagonistas de los procesos comunitarios, sino que entender que somos un componente más del entramado comunitario (8). Creo que ayuda a no perder el foco comprender que el sistema de salud es un determinante intermedio de salud y que éste podría aportar apenas un 25% de nuestro nivel de salud.

En este sentido, me parece importante lograr el equilibrio entre la visión de las personas y comunidades con problemas (y encontrar los medios para superarlos) con la perspectiva de la comunidad como activo y recurso para la salutogénesis (9). Creo que tenemos una deuda con involucrarnos en el levantamiento de mapas de activos en los territorios donde estamos insertos: ¿conocemos cuáles son las redes de apoyo comunitario con las que cuentan mis pacientes?

Comenzar a preguntarnos esto nos permitirá visualizar con más claridad el segundo apellido de nuestra disciplina (ese que la mayor parte del tiempo permanece olvidado): lo Comunitario.

 

Referencias

 

  1. Montero J, Rojas MP, Castel J, Muñoz M, Brunner A, Sáez Y, et al. Competencias médicas requeridas para el buen desempeño en Centros de Salud Familiares en Chile. Rev Med Chil [Internet]. Sociedad Médica de Santiago; 2009 Dec [cited 2018 Sep 19];137(12):1561–8. Available from: http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-98872009001200003&lng=en&nrm=iso&tlng=en
  2. WONCA. THE EUROPEAN DEFINITION OF GENERAL PRACTICE / FAMILY MEDICINE WONCA EUROPE 2011 Edition 1. 2011;1–33. Available from: http://www.woncaeurope.org/
  3. Ministerio de Salud C. Definición de Competencias Mínimas para el Especialista en Medicina Familiar. 2015;
  4. APICE. Requisitos Específicos para un Programa de Formación De Especialista en Medicina Familiar. 2014;1–15.
  5. Nebot M, Cabezas C, Marqués F, Bimbela JL, Robledo T, Megido X, et al. Prioridades en promoción de la salud según los profesionales de atención primaria: Un estudio Delphi. Aten Primaria [Internet]. Elsevier; 2007;39(6):285–8. Available from: http://dx.doi.org/10.1157/13106280
  6. MINSAL. Orientaciones para la implementacion del Modelo de Atencion Integral de Salud Familiar y Comunitaria [Internet]. 2012. Available from: http://web.minsal.cl/portal/url/item/e7b24eef3e5cb5d1e0400101650128e9.pdf
  7. Sobrino Armas C, Hernán García M, Cofiño R. ¿De qué hablamos cuando hablamos de «salud comunitaria»? Informe SESPAS 2018. Gac Sanit [Internet]. Elsevier Doyma; 2018 Sep 25 [cited 2018 Oct 7]; Available from: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0213911118301547?via%3Dihub
  8. Sastre Paz, Marta y Benedé Azagra CB. Orientación comunitaria: hacer y no hacer en Atención Primaria [Internet]. 2018 [cited 2018 Oct 9]. Available from: https://www.semfyc.es/formacion-y-recursos/orientacion-comunitaria-hacer-y-no-hacer-en-atencion-primaria-documento-semfyc-no-38/
  9. Hernán M, Morgan A, Mena ÁL. Formación en salutogénesis y activos para la salud. Serie Monografías EASP No51. 2010. 168-178 p.

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