Hoy, planteamos la urgente necesidad de facilitar escenarios con mayor reconocimiento, participación y posibilidades para aportar a la consecución de APS en todas sus dimensiones: acceso, integralidad, longitudinalidad, continuidad, calidad, enfoque familiar, participación social e intersectorialidad, pertinencia cultural en los procesos de cuidado a lo largo de toda la vida y en los procesos de salud-enfermedad.

Hoy, no podemos guardar silencio. Nos preocupan profundamente las omisiones de la cuenta pública del 1 de junio de 2018 y las declaraciones que se reiteran hoy en medios radiales; nos desconcierta el desconocimiento de más de dos décadas de trabajo mancomunado para la construcción colectiva de la APS en Chile. El fortalecimiento de la Salud Primaria en sus aspectos promocionales, preventivos, recuperativos y de rehabilitación ha sido una ardua tarea de distintos actores sociales, cada uno en su tiempo y en su rol histórico: los gobiernos, los ministerios de salud, los servicios de salud, los municipios, las universidades, los centros de salud familiar; cada uno de ellos ha dado lo mejor de sí para construir la salud primaria que tenemos, que si bien enfrenta siempre desafíos y necesidad de mejoras, también aporta de manera significativa a los buenos indicadores de salud de nuestro país.

 

En este proceso, un conjunto de trabajadores de salud, profesionales y, muy especialmente, de médicos de familia, han abrazado la causa de estar cerca, permanecer y, junto a las comunidades usuarias, desarrollar posibilidades para un mejor cuidado y atención de salud. Los centros de salud cuentan con profesionales en permanente actualización y cambio para atender a las nuevas problemáticas de salud de las comunidades muy ligadas al envejecimiento de la población, a los determinantes sociales de la salud (empobrecimiento, precariedad laboral, sobrecarga de los cuidadores, etc.) y a los estilos de vida, para apoyar el cuidado familiar y comunitario y para atender con calidez, calidad y excelencia técnica problemas de salud cada vez más complejos, no sólo por sus características biomédicas (comorbilidad, patologías crónicas, enfermedades terminales, etc.) sino por sus fuertes componentes psicosociales y espirituales.

Desde hace más de 25 años, con el respaldo de las universidades, un grupo pionero de médicos y médicas fue optando por formarse, pertenecer, permanecer y proyectarse integrados a los equipos y comunidades; son los médicos de familia, los especialistas de APS que se forman en APS, que están y se desarrollan en la APS y que día a día, no obstante las adversidades y precariedades, buscan ser mejores recursos para sus comunidades. A la fecha, Chile cuenta con aproximadamente 1.150 médicos de familia y existe consenso sobre la necesidad urgente de captar y formar, a lo menos, una cifra similar para poder cubrir los requerimientos país.

Hoy, estamos dolidos, en la cuenta pública del 1 de junio se plantean y, luego, se reiteran apreciaciones muy injustas, se hacen afirmaciones como si todo partiese hoy, como si no se hiciese nada y como si no se aportase en nada a la resolución de los problemas de las personas. Se desconoce el aporte de los equipos y los médicos de familia, por ello reclamamos el derecho a ser reconocidos en nuestra trayectoria y contribución y, muy especialmente, abogamos por el derecho a ser actores en la formulación e implementación de las políticas públicas de salud que afectarán a las comunidades usuarias y a los equipos de salud de los territorios de los cuales somos parte.

Queremos hacer de este tenso momento, una oportunidad para avanzar en organización, en coordinación y en colaboración para permanecer en el espíritu de Alma Ata que busca “Salud Universal en el siglo XXI”, que define la salud como un derecho humano, que intenta ser estrategia para posibilitar la articulación de redes de cuidado y atención y que concibe a la salud primaria como un primer contacto entre las comunidades y los recursos que, como Sociedad, hemos acordado poner al servicio de las personas y sus familias para un abordaje participativo y resolutivo de los problemas de salud.

Nos hacemos parte de las declaraciones de los colectivos de Médicos de Familia, de los Programas y Departamentos de Salud y Medicina Familiar de las Universidades, pues las trayectorias nos han demostrado que vamos por buen camino. A la fecha, en los territorios de la macrored sur: 5 Servicios de Salud, 9 Municipios, 18 Centros de Salud Familiar Semilleros, más de 50 docentes, tutores clínicos, colaboradores asistenciales estamos involucrados en la formación de cerca de 75 médicos de familia en el marco de una APS que aprende en equipo y en red y que se desarrolla con sus comunidades, de la mano y junto a un grupo de médicos de familia, especialistas comprometidos.

 

Hoy, planteamos la urgente necesidad de facilitar escenarios con mayor reconocimiento, participación y posibilidades para aportar a la consecución de APS en todas sus dimensiones: acceso, integralidad, longitudinalidad, continuidad, calidad, enfoque familiar, participación social e intersectorialidad, pertinencia cultural en los procesos de cuidado a lo largo de toda la vida y en los procesos de salud-enfermedad.

Estamos claros de que necesitamos una mayor y mejor integración de los saberes y recursos de las redes asistenciales y concordamos en el fortalecimiento del nivel secundario de atención pero invitamos a no olvidar que los problemas de salud requieren abordajes innovadores: primero, para potenciar factores protectores y autocuidado; segundo, para prevenir detectando y manejando los factores de riesgo de manera anticipatoria y efectiva; tercero, para abordar de manera colaborativa la complejidad clínica que caracteriza la epidemiología clínica y social de nuestros territorios; y, cuarto, para desarrollar capacidad institucional, comunitaria e intersectorial; estos son y han sido los grandes desafíos de la Salud y Medicina Familiar.

Por Chile, estamos ciertos de que seremos capaces de enfrentar este impasse y estamos seguros de que juntos saldremos fortalecidos; y, como siempre, seguimos disponibles y bien dispuestos para sumarnos a los desafíos de estos tiempos.

 

Dra. Patricia Villaseca Silva,

Equipo Académico y Comunidad de Colaboradores Docentes y Residentes Becarios

Programa de Salud y Medicina Familiar, Facultad de Medicina, Universidad de Concepción.

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